25 de agosto de 2015

HORA DE LA VERDAD

La llegada a Bangkok no fue nada del otro mundo considerando que ya había estado yo en otro país asiático. Sabemos que no todos los lugares son iguales, pero si sabemos que solo la primera vez que llegas a Asia tenes ese shock y esa mezcla de sensaciones, sabores y sentimientos encontrados.

Bangkok es pequeño y extremadamente sucio. Lleno de tiendas en las calles una adelante de la otra, donde si caminas entre medio no te dejan respirar y si caminas por la calle corres un gran riesgo de ser atropellado por algún conductor de moto o tuk tuk. 

Los templos son impresionantes y todo te llama la atención! El calor y la humedad son soportables solamente porque estas alucinado con lo que ves y los olores de a momentos exquisitos y de a varios ratos desagradables. 

Esta claro que siempre depende del bolsillo del viajero el donde parar, que hacer y que comer. Pero ir a Bangkok y quedarte solo en las grandes tiendas y no pasear por el casco histórico es como haberte quedado en el aeropuerto de Dubai o lo que es peor, es como nunca haber ido a Bangkok! 

KRABI Y SUS ALREDEDORES

Como dije antes la idea era quedarnos mas tiempo y disfrutar de las mil islas que hay al rededor.

Hicimos base en Ao Nang, un pueblo de lo mas fiero pero con una playa y una vista que te hacen olvidar de lo feo y caro que es!

La comida nada del otro mundo, los panqueques no tan ricos y hay que reconocer que extrañamos la Isla de Koh TAO! Donde todo era lindo, pequeño y amigable. 

Dato no menor es que la noche se limita solo a tomar algo en alguno de los bares donde tocan música en vivo.  Pero si lo que buscas es una fiesta en la playa donde el alcohol y la música bizarra abunden, te aviso, este no es el lugar! 



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