31 de marzo de 2015

COLOMBIA

Tengo una cuñada colombiana y reconozco que desde el día uno en que la conocí me insistió para que viajara por Colombia. Todos sabemos de mi teoría de “no viajar por países de habla hispana” por lo que nunca lo organicé hasta que llegó el día en que mi hermano dijo “ME CASO” y yo salí desesperada en busca de la Lonely Planet apenas corté el teléfono.

Me demoré en conseguirla y cuando la conseguí se demoró en llegarme a domicilio. Yo ya estaba ansiosa y necesitaba buscar donde ir, que hacer, donde pasear y por supuesto ¡donde salir! Ya sé que todos esos datos salen en la red, pero a mí me gustan las guías. Ir y volver de página en página, marcarla, buscar recorridos y fundamentalmente ¡NO VER FOTOS! No quiero que nada, ni nadie me muestre el lugar, ni me cuente como es, ni que hizo, ni nada. Sí que me recomienden un lugar como imperdible pera nada más. 

Creo que sorprenderme fue poco. Hice un recorrido bastante amplio, donde pude disfrutar de sus lugares, su gente, sus costumbres, su calor, su humedad (por dios que humedad!), sus colores, sus olores, sus frutas, sus jugos, sus flores y sus hormigas culonas.

Fue un viaje donde hice mezcla de hamacas vs hoteles, restaurantes vs picnics, playas vs desiertos y la pasé más que bien.


Como decía mi madre “Luján lo tiene todo” y en este caso cambiaríamos Luján por Colombia.









25 de marzo de 2015

HAY DOS DICHOS

Hay un dicho que dice “el que guarda siempre tiene”... Y yo nunca supe guardar, por lo que me da la impresión que siempre salgo perdiendo. 
Yo soy de las que borran. Algo no me gusta, lo borro. No lo quiero mas, lo borro. No lo guardo, no lo bloqueo, lo borro. Y acá es donde pierdo.

También hay otro que dice “el que busca encuentra”. Y en este hay varios que pueden dar fe, que tampoco se buscar! Siempre que necesito algo, lo busco y no lo encuentro. No lo pierdo, pero no lo encuentro. Ejemplos claros de esto son: la cortaplumas en el Transiberiano que la necesitaba en el tren y la encontré en Hong Kong; y mis documentos y tarjetas que las necesitaba porque tenia que sacar el nuevo pasaporte y los encontré después de haber hecho todos los tramites y tener todo nuevo.

Estos dos  dichos juntos hacen para mi una pésima combinación. Porque cada vez que me buscas me encontras. Yo intento no caer, pero esta claro que no puedo, no me sale, es mas fuerte que yo y caigo. Caigo en pensar, en enojarme, en pensar, pensar y seguir pensando hasta que me veo hablandote, escribiendote y pensandote. Todos estos “te” me ponen nerviosa, me revuelven el estomago, me ponen ansiosa y después siempre pasa lo mismo. Me enrosco. Vos preguntas, yo contesto. Yo pregunto, vos desapareces...

Ese es tu juego. En el cual, yo se y estoy segura de que no quiero jugar. Pero hay algo, un poder superior, un llamado, algo que me hace caer una y otra vez. 

Yo ya no quiero jugar mas.





16 de marzo de 2015

EGIPTO

Segunda vez en África! 

Llegué al Cairo, era de noche por lo que del aeropuerto al hostel no miro por la ventanilla. No me quiero crear una falsa imagen. Quiero que mañana, de día, Cairo me sorprenda y me muestre lo que tiene para mí. 

Al día siguiente voy directo a ver las PIRAMIDES de Giza. Te dejan sin palabras, sin aliento y con la boca abierta. Son maravillosas, impresionantes y cualquier otro adjetivo calificativo le queda corto. Te da la sensación de estar en el escenario de una película y que vos, sin saber cómo ni cuando ni porqué sos la actriz principal.

Pero más allá de las Pirámides, el Museo Egipcio y el río Nilo, Cairo, no tiene mucho más para ofrecer. Pero no todo está perdido. Egipto no es solo Cairo. El desierto de Sahara y el Mar Rojo, también te dejan sin palabras.





MARRUECOS

BLugares increíbles si los hay! Amé, amé, amé Marruecos! 

Definitivamente tengo que volver y seguir recorriendo. Me quedé corta con la cantidad de días, pero creo que nunca son suficientes. Siempre quiero más!

Fui al desierto de Sahara. Decir INCREIBLE es MUY poco.

Paseé por Marrakesh, donde no solo me enamoré del lugar, sino también de su gente, su cultura y porqué no de los piropos recibidos. Te hacen sentir una diosa cual salida de un cuento de hadas!! La gente no hace más que darte la bienvenida sin importar de donde seas, todos te saludan, te hablan, te invitan un te de menta, un jugo o un coctel sin alcohol, donde sabemos que el rechazo esta mal visto (solo al té de menta hay que decir que si eh!, al resto depende de cada uno!) 

Y sí. También me di una vuelta por el mar atlántico, donde por supuesto, me enamoré una vez más.









MADRID

Salgo de Argentina, paso por Chile y unas horas después aterrizo en Madrid. HOLA EUROPA.

Voy con algunos nervios y ansiedades. No se si duermo, dormito o me mantengo despierta las 12 horas de vuelo (¿o son 14?). 

Llego a Madrid y por primera vez me voy a quedar más de una noche. 

Reconozco que España es un país que no me llama la atención. Tengo mi propia idea de que cuando uno habla español como primera lengua, puede dejar los destinos de habla hispana para cuando no se tienen tantas ganas de pensar en otro idioma. Pero bueno, siempre me sirvió de base, y desde América del Sur es mi conexión más barata a Europa.

Paro en lo de un amigo. Me siento como en casa, ¡me hacen sentir como en casa!. 

Salgo, recorro, me paro, observo, miro, presto atención, turisteo, hago vida de local y reconozco, después de unos días, que Madrid tiene lo suyo. Y por supuesto que vale más que un solo par de días!



EL TRANSIBERIANO

Este viaje fue MI VIAJE. El viaje que me voló la cabeza, que me puso patas para arriba, que hizo que el cuerpo se me alborotara, que me obligó, una vez de vuelta en Argentina, ir a una armonización para volver a mi eje. Y así quedé después de volver: LOCA.

Era un manojo de nervios, me tomó mucho tiempo poder hacerlo. Primero a mi madre le daba miedo, después me fui a Nueva York y lo pospuse, hasta que llegó el día y me fui.

El vuelo era eterno. Hice Mendoza – Chile (uno de mis vuelos preferidos, ver la cordillera nevada es alucinante) – Madrid – Moscú. Creo que viajé por dos días enteros y llegué con tal excitación que no me importaba nada. No veía la hora de dejar mi mochila en lo de mi amiga Yulia y volver a recorrer Moscú. Obviamente me perdí a la salida del metro y tardé el doble en llegar a su casa.

Estuve cuatro días paseando por Moscú, charlando y disfrutando de una forma diferente a la primera vez que estuve ahí. Creo que estaba más relajada y no tenía esas ansias de “tengo que ver todo” o “no me puedo perder nada”. Simplemente me dediqué a pasear y recorrer con tranquilidad como si fuera un habitante más de esa gran urbe.

Debo reconocer que sacar el primer ticket para empezar la ruta del Transiberiano, me llevó unas casi tres horas literales donde terminé casi llorando (o llorando  porque cuando nadie me veía, un par de lágrimas se me cayeron) y una vez que tuve el ticket en mis manos, encontré un bar, me senté y me emborraché para pasar el mal trago. No quería pensar que cada vez que quisiera un ticket nuevo, esta iba a ser mi experiencia, por lo que preferí bloquearlo de mi cabeza, pero previo lo agendé en mi “diario” para no olvidar nunca más esa sensación de impotencia.

Recorrí varias ciudades y pueblos de la Gran Rusia. En cada lugar tuve amigos nuevos, de distintas edades, distintas nacionalidades y con distintos proyectos. Esos amigos que algunos duran sólo un trayecto de tren y otros que duran para siempre. Viajar sola es así. No es ir sola, es ir haciendo amigos, ir haciendo experiencias, ir viviendo e ir conviviendo con vos misma.

Llegué al Lago Baikal, donde fue ahí que me encontré conmigo misma.

Paseé por Mongolia y llegué a Beijing. En Beijing corrí hasta la Plaza de Tian´anmen (se dice que el Transiberiano empieza en la Plaza Roja y termina acá). Recorrí Beijing con la boca abierta y sin miedo a tragarme moscas, porque lo que ves es impactante y diferente. Es como “mismo mismo, pero diferente”.

Volé a Hong Kong, ya que no tenía tiempo para recorrer China como tenía pensado. Y lo describo como el Nueva York asiático. Estar en China es como estar en otro planeta, pero estar en Hong Kong es como estar en el mismo planeta Tierra.

Y mi vuelo de vuelta a casa fue terriblemente largo, pero estaba tan contenta conmigo misma que la felicidad no me entraba en el cuerpo.


Hong Kong – Moscú – Madrid – Chile – Argentina. Y una vez más llegué a casa.




FRANCIA

País al que siempre se vuelve. Tiene algo y no es solo la Torre Eiffel.

La gente tiene algo, el idioma tiene algo, la comida tiene algo, las calles tienen algo y todo absolutamente todo en Francia tiene ese algo. Eso que te hace querer ir una y otra vez, que te hace tomar lecciones de francés solo para volver y practicarlo más allá de que tu entonación es pésima y tu vocabulario muy acotado y que solamente te sirve para pedir direcciones y comidas rápidas. (Perdon Blanche pero fue lo único que pude hacer...). 

Y volves una y otra vez a pesar de lo que dice la gente. 

Efectivamente Francia es un must y sobre todo cuando tenés gente a quien ir a visitar. 





PORTUGAL

Destino que siempre me llamó la atención, al que quise ir desde la primera vez que viajé a Europa con mi hermana, pero siempre terminé yendo para el Este. Hasta que salió este viaje, este viaje sin planes, sin tiempos.

Y llegué a España y no veía la hora de irme para Portugal. La idea principal era llegar a Lisboa y de ahí ver de ir para el sur, hacer playas, disfrutar del sol, un poco de surf. Pero bueno, llegó la hora de sacar el pasaje y ahí fue cuando la vendedora me dijo: “¿Lisboa o Porto?” Yo iba con la decisión tomada: Lisboa era él destino, pero algo me pasó y sin pensarlo dije “a Porto por favor”.


Y no me arrepentí, ¡claro que no! Portugal es EL DESTINO. Hice poco (Porto, Lisboa y Lagos), porque conseguí un ticket barato para Marruecos y el reloj corría o yo corría porque simplemente no quiero dejar rincón sin conocer.





CAETE DE CULO

Recibo una noticia y acto seguido me mandan “caete de culo”. Menos mal que estoy sentada! La noticia: un shock. Pero me alegra, me alegra bastante, porque el que me da la noticia suena feliz y eso me pone contenta. Pero al mismo tiempo me hace pensar. Y a veces cuando uno piensa se mezcla y entra en dudas, y se hace planteos y trae la balanza y sigue pensando y analizando y comparando. 

Hasta que de repente se prende una luz, una llamada, un mensaje o algo que te muestra que no estás equivocado y que hay distintas maneras de vivir y de ver el mundo y que no todos somos iguales y que cada uno, con las posibilidades que tiene, intenta vivir de la mejor manera posible de acuerdo a sus sentimientos, sus miedos y sus intereses.



11 de marzo de 2015

BUSCANDO

Saber que te vas de viaje por un año o más, es saber que te vas a perder muchos acontecimientos. Pero es así, es vivir tu vida o la vida del resto, o al menos, así es para mí.

Me fui sabiendo que la vida que tenía no era la que quería. Me fui buscando un cambio, buscando una vida: mi vida. Me fui queriendo encontrar un lugar, mi lugar. Queriendo aventuras y porque no, también un amor.

Como vi en una novela (de esas que vemos las mujeres), todos buscamos un amor, estar enamorados, completarnos. Y yo pienso, ¿acaso venimos fallados? ¿Venimos por mitades que buscamos nuestra media naranja? ¿Y si no la encontramos? ¿Y si no existe? ¿Quien dijo que la felicidad solo es de a dos?




5 de marzo de 2015

ITALIA

Italia tiene algo y ese algo es MI GRAN AMIGA.

Disfruto de su casa, su familia y el lugar donde vive: BERGAMO.




2 de marzo de 2015

LOS PARECIDOS

Voy por el ahí mirando, también buscando parecidos. Tengo la idea y creo estar segura de que todos tenemos un doble dando vueltas por algún lugar. Y por si te preguntas, todavía no encontré el mío!

Los miro y los pienso. Siempre busco, examino en mi memoria dónde, cómo y a cual de mis conocidos se parece. Y lo mas interesante es que los imagino viviendo a la inversa.

He encontrado a varios. Pero hay uno que lo recuerdo como si fuera hoy. Cierro los ojos y puedo sentir la sensación que tuve ese día al verte de espaldas frente al mar, esperando la ola para saltarla y refrescarte. Era un día de enero en Mar del Plata con casi 40 grados, donde no quedaba otra que disfrutar del agua.


Te vi de espaldas en tu traje de baño negro. Si era tu espalda, lo se porque la conozco de memoria. Vos ya no estabas mas y pensé que aunque sea por un rato habías vuelto. Quise salir corriendo, abrazarte, decirte cuanto te quiero y sobre todo cuanto te extraño. Pero al darte vuelta me di cuenta que no eras, era solo un parecido.