31 de enero de 2016

EL DÍA MÁS TRISTE

AMO mi Kindle. Más que a cualquier otra cosa. Puedo dejar o perder cualquier cosa de las que llevo en mi mochila, pero no mi Kindle (bueno el pasaporte no me gustaría perderlo, pero no lo amo).

Un día en la playa, estaba yo por el 50% de mi libro comprado en Amazon a 8 dólares (caro para mí presupuesto diario pero era uno muy recomendado y estaba de descuento!) y me di vuelta para tomar agua, dejando mi Kindle del otro lado y cuando me di vuelta para retomar con el libro sentí como algo crujía. Sin más que mirar la pantalla, lo fui a llorar al mar. 

Volví y miré nuevamente la pantalla. Así estuve toda la tarde, pensando que tal vez, mi compañero de viaje iba a revivir. Pero la pantalla seguía igual...




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