Un día en la playa, estaba yo por el 50% de mi libro comprado en Amazon a 8 dólares (caro para mí presupuesto diario pero era uno muy recomendado y estaba de descuento!) y me di vuelta para tomar agua, dejando mi Kindle del otro lado y cuando me di vuelta para retomar con el libro sentí como algo crujía. Sin más que mirar la pantalla, lo fui a llorar al mar.
Volví y miré nuevamente la pantalla. Así estuve toda la tarde, pensando que tal vez, mi compañero de viaje iba a revivir. Pero la pantalla seguía igual...



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