29 de enero de 2017

Y UN DÍA VOLVI

Se acercaba la fecha de mi ¨vuelta al cole¨ y tenía muchas ganas de salir de mi casa con un bolso por unos dias. Pensando en ir a una playa de arena blanca, averigüe por Jervis Bay y el alojamiento superaba mi budget. Menos mal que tengo mi wish list (es bastante extensa) y analizando presupuestos decidí tomar un tren y llegar a NEWCASTLE.

Tenía de lunes a sábado (el domingo es el día que mejor me pagan en el trabajo), reservé en un hostel a una cuadra de la playa y partí. El lunes bien temprano, salí de casa muy contenta con la mochilita en la espalda, la sonrisa de oreja a oreja y la botella de agua olvidada en el freezer (cosas que pasan al ser precavidos).

Por dos minutos perdí el tren que tenía pensado tomar, esperé unos treinta minutos y me subí al próximo tren que me llevaría a destino. En la mitad del camino el tren se llevo puesto lo que pensábamos era una caja de madera y termino siendo un pobre anciano en una silla de ruedas elecrtica. El hombre murió, el chofer del tren quedó en shock y nosotros evacuados llegando a destino unas tres horas más tarde.

Newcastle es tranquilo, antiguo, lleno de arte y con escollera para salir a correr. El tren llega a la estación anterior a la última y hay un charter que te lleva gratis hasta la propia estación de Newcastle. El hostel muy bueno, limpio, extremadamente cerca de la playa. Pagué, le avisé al dueño que tal vez me quedaba más dias, y me fui directo a la playa a por un chapuzón.

Dos días por las playas de Newcastle y al tercero me fui a una hora y media de bus para el lado de Port Stephens. Pasé la mañana en SHOAL BAY nadando y mirando como dos delfines jugaban a unos cinco metros de la costa, y la tarde en NELSON BAY, que también es muy bonito pero no tanto como Shoal Bay.

Con miedo a perder el último bus de regreso a Newcastle, llegué a la parada unos veinte minutos antes. Menos mal que siempre tengo mi kindle con algún Harry Potter para leer.

Día y medio más viviendo en la tranquilidad de Newcastle y unos minutos antes a que me agarre la lluvia, tomé mi mochila, el charter y el tren de regreso a casa.

Fue mi primer viaje después de unos diez meses sin viajar. Cortito. Cerca. Lindo. Necesario.


Volví a viajar, volví a escribir.



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