Llegó la
hora y nos vamos. Somos tres, tres mochilas, tres carteras. Salimos de Sydney. Llegamos
a Melbourne. Hora y media de vuelo: una ronca, otra tiembla y yo hago sudokus.
La idea
es pasarla bien. Vamos sin muchas expectativas. No somos grandes amigas. Siendo
mujeres, esto puede salir muy bien o muy mal.
Llegamos.
Dejamos las mochilas en el hostel y salimos a recorrer la city. Nos habían
recomendado el free city tour, ahora sabemos que quien nos lo recomendó ¡es una
enemiga! Esta ciudad es extremadamente cosmopolita, la gente va y viene. Mucha música,
mucho arte, muchísimo café y poca historia.
Al día
siguiente, alquilamos un auto. Las especificaciones decían beige. Es dorado y
por ende, nos auto llamamos “Las Golden Girls”.
Salimos
de la city cantando, riendo y atemorizadas de que la conductora no se vaya muy
del lado izquierdo. Rozamos un auto, el segundo... y, por suerte, la
conductora, se acomoda, se amolda y se acostumbra al nuevo lado.
Hacemos
playas, playas y más playas. Estamos en la GREAT OCEAN ROAD. Sale camping,
sandwiches y dormidas en el auto (no llevamos carpa, viajamos low cost).
Cinco
días. Grandes historias y ahora buenas amigas. ¿Que más se puede pedir?
A la mama de Sofi le encanta la camionetita pan lactal !,,
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