Recibo una noticia y acto seguido
me mandan “caete de culo”. Menos mal que estoy sentada! La noticia: un shock. Pero
me alegra, me alegra bastante, porque el que me da la noticia suena feliz y eso
me pone contenta. Pero al mismo tiempo me hace pensar. Y a veces cuando uno piensa
se mezcla y entra en dudas, y se hace planteos y trae la balanza y sigue
pensando y analizando y comparando.
Hasta que de repente se prende una luz, una
llamada, un mensaje o algo que te muestra que no estás equivocado y que hay
distintas maneras de vivir y de ver el mundo y que no todos somos iguales y que
cada uno, con las posibilidades que tiene, intenta vivir de la mejor manera
posible de acuerdo a sus sentimientos, sus miedos y sus intereses.

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