Hay un dicho que dice “el que guarda siempre tiene”... Y yo nunca supe guardar, por lo que me da la impresión que siempre salgo perdiendo.
Yo soy de las que borran. Algo no me gusta, lo borro. No lo quiero mas, lo borro. No lo guardo, no lo bloqueo, lo borro. Y acá es donde pierdo.
También hay otro que dice “el que busca encuentra”. Y en este hay varios que pueden dar fe, que tampoco se buscar! Siempre que necesito algo, lo busco y no lo encuentro. No lo pierdo, pero no lo encuentro. Ejemplos claros de esto son: la cortaplumas en el Transiberiano que la necesitaba en el tren y la encontré en Hong Kong; y mis documentos y tarjetas que las necesitaba porque tenia que sacar el nuevo pasaporte y los encontré después de haber hecho todos los tramites y tener todo nuevo.
Estos dos dichos juntos hacen para mi una pésima combinación. Porque cada vez que me buscas me encontras. Yo intento no caer, pero esta claro que no puedo, no me sale, es mas fuerte que yo y caigo. Caigo en pensar, en enojarme, en pensar, pensar y seguir pensando hasta que me veo hablandote, escribiendote y pensandote. Todos estos “te” me ponen nerviosa, me revuelven el estomago, me ponen ansiosa y después siempre pasa lo mismo. Me enrosco. Vos preguntas, yo contesto. Yo pregunto, vos desapareces...
Ese es tu juego. En el cual, yo se y estoy segura de que no quiero jugar. Pero hay algo, un poder superior, un llamado, algo que me hace caer una y otra vez.
Yo ya no quiero jugar mas.
Yo soy de las que borran. Algo no me gusta, lo borro. No lo quiero mas, lo borro. No lo guardo, no lo bloqueo, lo borro. Y acá es donde pierdo.
También hay otro que dice “el que busca encuentra”. Y en este hay varios que pueden dar fe, que tampoco se buscar! Siempre que necesito algo, lo busco y no lo encuentro. No lo pierdo, pero no lo encuentro. Ejemplos claros de esto son: la cortaplumas en el Transiberiano que la necesitaba en el tren y la encontré en Hong Kong; y mis documentos y tarjetas que las necesitaba porque tenia que sacar el nuevo pasaporte y los encontré después de haber hecho todos los tramites y tener todo nuevo.
Estos dos dichos juntos hacen para mi una pésima combinación. Porque cada vez que me buscas me encontras. Yo intento no caer, pero esta claro que no puedo, no me sale, es mas fuerte que yo y caigo. Caigo en pensar, en enojarme, en pensar, pensar y seguir pensando hasta que me veo hablandote, escribiendote y pensandote. Todos estos “te” me ponen nerviosa, me revuelven el estomago, me ponen ansiosa y después siempre pasa lo mismo. Me enrosco. Vos preguntas, yo contesto. Yo pregunto, vos desapareces...
Ese es tu juego. En el cual, yo se y estoy segura de que no quiero jugar. Pero hay algo, un poder superior, un llamado, algo que me hace caer una y otra vez.
Yo ya no quiero jugar mas.


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